La ingeniería de prompts ya está transformando prácticas docentes en múltiples áreas. Algunos ejemplos educativos incluyen:
Planificar clases completas a partir de objetivos curriculares y perfiles estudiantiles.
Diseñar exámenes en distintos formatos (opción múltiple, desarrollo, casos).
Producir materiales didácticos adaptados a nivel, estilo cognitivo o contexto cultural.
Fomentar el pensamiento crítico con prompts que requieren argumentar, comparar o contradecir.
Simular roles (abogado, periodista, gerente, médico) para ejercitar habilidades profesionales.
Asistir con tutoría personalizada a estudiantes que necesitan refuerzo en un tema.
Estas aplicaciones no son meros “trucos”, sino formas activas de enseñanza aumentada, donde el prompt es una herramienta didáctica que extiende las capacidades del docente.